Conecta tu cuerpo a la Tierra, permitiendo que el suelo sostenga su peso. Debido a la fuerza gravitatoria, el peso de tu cuerpo cae al suelo de forma inevitable; no obstante, el exceso de tensión involuntaria de tus músculos impide que puedas descansar realmente en el mundo natural del cual eres una parte.

Si aprendes a percibir la relación entre tu cuerpo y el suelo, podrás encontrar momento a momento la mejor forma de estar y moverte con apoyo y libertad. Podrás sentir la relación entre los espacios abiertos en el interior de tu cuerpo y el espacio abierto a tu alrededor. Podrás descansar en lo más hondo de lo que eres como ser vivo y expandirlo hasta alcanzar envergaduras insospechadas.

De esta forma eres, literalmente, un conector entre cielo y tierra y, por decirlo así, traes el cielo a la tierra. Aportas lo que sólo tú sabes hacer, a tu manera, y beneficias el mundo en su totalidad. Te conviertes en agente del cambio hacia una sociedad sostenible.

Así aprendes a cuidar de tu salud. A la vez, sin proponértelo, cuidas la salud de la naturaleza y la sociedad.

Sólo la verdad sirve. Cuando se dice la verdad, el cuerpo se relaja. No es cuestión de poseer la verdad, sino de saber cómo buscar y encontrarla, momento a momento. Las cosas caen por su propio peso.